Entidades líderes aúnan sus fuerzas

Ariel Bucardo, veterano cooperativista y ahora titular del MAGFOR, definió el convenio como un “esfuerzo importante para el fomento del cooperativismo”. En cuanto a Del Campo, dijo que es la central de cooperativas líder y la entidad más importante a nivel nacional en lo que respecta a la producción, acopio y comercialización del ajonjolí.

También reiteró el compromiso del Estado con el movimiento cooperativo: “Para el Gobierno es una prioridad fomentar y desarrollar el cooperativismo, pero no queremos hacerlo desde arriba, sino apoyar a las organizaciones que impulsan la organización de las cooperativas, acompañarlas y contribuir con ellas”.

Ofrecer una alternativa

Álvaro Fiallos, Presidente de la UNAG, expresó que el convenio es muy significativo porque permite a los pequeños y medianos productores organizados en las cooperativas “salir adelante con una alternativa de la economía social”.

“También nos permite irnos preparando para otra tarea que ya tenemos encima, porque el Gobierno ha definido que los productores asociados en cooperativas seremos actores principales de la economía social en la producción de alimentos en Nicaragua. Ya hay una buena cantidad de pequeños productores que no han tenido la capacidad ni siquiera de llevarle alimento a su familia y que ahora con el bono productivo lo están comenzando a hacer. En las cooperativas debemos de estar listos para cuando estos productores empiecen a sacar la nariz y poder ofrecerles una alternativa para que vayan creciendo cada vez más y organizándose”.

Reconoció como otro elemento fundamental del convenio el acercamiento entre el agro y la UNAN-León: “Estamos llevando la universidad hacia el campo, donde debe de estar”.

Insistió en la importancia del movimiento cooperativo para impulsar leyes en beneficio de los pequeños y medianos productores, mencionando en primer lugar la creación de un banco de fomento. “Con esta alianza se facilita el asunto; tenemos que ir haciendo incidencia en la Asamblea Nacional porque los diputados funcionan con la presión social”. Resaltó asimismo el liderazgo de Del Campo, diciendo que esta central está en capacidad para asumir los retos de promover el desarrollo estratégico del agro y que han sido un ejemplo de tenacidad y entrega a los principios del cooperativismo, para beneficiar a miles de campesinos asociados”.

“Sin educación no hay desarrollo”

Rigoberto Sampson, Rector de la UNAN-León, recordó que el convenio “concretiza una alianza” que empezó a forjarse hace más de una año y fue promovida por Ariel Bucardo, actual ministro del MAGFOR.

Subrayó que para superar su crónica crisis el campo nicaragüense necesita la organización y la educación: “Sin educación, sin ciencia, sin tecnología no hay desarrollo. Insistimos es formar esa alianza entre las instituciones que tienen que ver con la producción del país. La universidad tiene laboratorios, infraestructura, expertos, relaciones, el interés y la experiencia en impulsar la producción”.

“Tenemos suficiente capacidad para brindar asistencia técnica en la agricultura, veterinaria, formación de recursos, capacitación a los productores, asistencia técnica, servicios de laboratorios de suelo, agua, metales pesados, microbiología. Vamos a respaldar las gestiones de las cooperativas con el nombre de la universidad. Hemos decidido proporcionar un local en la UNAN para que todas estas acciones previstas en el convenio se cumplan a cabalidad”.

Según la valoración del Dr. Sampson, Del Campo es una organización “emprendedora y muy exitosa”: “Ha sabido gestionar mercados y ha alcanzado logros muy importantes en el procesamiento de los productos del cultivo. Siempre está pensando positivamente qué más se puede hacer, sus dirigentes son personas de mucha responsabilidad. Tiene proyección en el departamento y en la región y por esa razón estamos trabajando con ellos”.

Nuevo modelo agroindustrial

Pedro Antonio Haslam, Presidente de la FENIAGRO, es de la opinión que el convenio es “una buena iniciativa para formalizar una alianza que se viene construyendo desde hace varios meses”. “Permite concretar una agenda de trabajo compartida entre diferentes actores: la UNAN-León, la UNAG, Del Campo, las instituciones del sector público rural y nuestra federación”.

“Tenemos el desafío de articular acciones para el sector rural de Occidente en función del desarrollo productivo. Necesitamos producir más y con más calidad e incorporar a la familia campesina al ejercicio del poder”, insistió.

“FENIAGRO persigue la construcción en el país de un nuevo modelo agroindustrial cooperativo. Estamos incorporando a la Central Del Campo y por consiguiente a la región de Occidente del país en un programa de desarrollo productivo agroindustrial que tenemos bajo la sombrilla de un convenio entre FENIAGRO y la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires”.

Aprender de las experiencias

“Nos enlazamos con la UNAN-León y Del Campo para tomar decisiones referentes al mejoramiento productivo. Uno de los nudos que identificamos en el cultivo del ajonjolí es que la gente solo tiene trabajo durante cuatro meses, el resto del año el suelo pasa desocupado. Entonces, lo que estamos pretendiendo es encontrar un cultivo complementario al de ajonjolí, y la soya puede ser una buena opción. Argentina es el segundo país productor de granos en el mundo después de Canadá y el segundo país exportador; tienen mucha experiencia agronómica y comercial sobre ese tipo de cultivo, así que vamos a revisar, con su asistencia, la posibilidad de introducir la soya”.

“El programa incluye asesoramiento, acompañamiento e intercambio con otras organizaciones no solo desde el punto de vista agronómico, sino también de la experiencia y conocimiento de tecnología de comunicación, administración, etcétera; será un programa piloto que luego vamos a tratar de reproducir en otras organizaciones socias de FENIAGRO”.

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