Representantes de 9 países se reunen en Nicaragua para discutir el tema

SCC promueve el derecho a una vivienda digna con enfoque de género

Ing. Gustavo Gonzalez, Director del Programa de Vivienda y Hábitat del SCC para Latinoamérica; Licda. Martha Arévalo Bustamante, Coordinadora de este programa en Bolivia; Licda. Linn Lukschandl, Coordinadora del Programa Regional de Género del SCC; y Lic. Denis Medina, Coordinador Nacional del SCC en Nicaragua.
El Centro Cooperativo Sueco (Swedish Cooperative Centre, SCC, por sus siglas en inglés), cuyo lema es “Un mundo justo, excento de pobreza” y el objetivo, apoyar el desarrollo económico y social en los países donde tiene presencia, realizó en Managua los días 28, 29 y 30 de septiembre el encuentro Democratización Institucional con Enfoque de Género con sus contrapartes del Programa Regional de Vivienda y Hábitat del SCC.

Al evento asistieron las instituciones de nueve países de América Latina –Nicaragua, Honduras, Costa Rica, Guatemala, El Salvador, Uruguay, Paraguay, Bolivia y Brasil– que conforman la contraparte de proyectos habitacionales que se ejecuten de forma asociada, dado que la experiencia del sector cooperativo en el ámbito de proyectos habitacionales ha sido muy positiva. Ahora la tarea de las entidades involucradas es crear un nuevo marco conceptual basado en la perspectiva de género –lo cual no quiere decir que incluya solo a mujeres– y los procesos de cambio social.

El Lic. Denis Medina, Coordinador Nacional del SCC en Nicaragua, informó que los aportes de este organismo a nuestro país ascienden a aproximadamente un millón 120 mil dólares al año. Dijo que el SCC fue creado en 1958 por el Movimiento Cooperativo Sueco para contribuir al desarrollo cooperativo mundial, y en especial, de los pequeños productores en países del Tercer Mundo. “El centro ya tiene 22 años de apoyar el desarrollo local en Latinoamérica, y desde hace 18 años está en Nicaragua. La cooperación siempre ha sido muy fructífera. Este encuentro nos permitirá revisar acciones, metas y proyecciones de mediano y largo plazo para ir reduciendo el enorme déficit habitacional que sufren los sectores más vulnerables del país. En Nicaragua nuestra contraparte de país para los proyectos de esta índole es la microfinanciera Centro Propositivo para el Desarrollo Local (CEPRODEL)”.

El Lic. Medina también resaltó el alto nivel de los expertos que asistieron al encuentro: “Los talleres fueron impartidos por Gustavo González, Coordinador del Programa de Vivienda y Hábitat para América Latina del SCC; Linn Lukschandl, Coordinadora del Programa Regional de Género del SCC, y Martha Arévalo Bustamante, Coordinadora del SCC en Bolivia, todas personas de gran experiencia”.

La construcción de viviendas y el desarrollo integral

Gustavo Gonzalez; Coordinador del Programa Regional de Vivienda y Hábitat del SCC para Latinoamérica, manifestó: “Impulsamos en el ámbito de la vivienda un modelo del cooperativismo de vivienda de ayuda mutua, que es autogestionario. Allí el elemento central es el empoderamiento de la gente y su integración en la construcción de sus casas. Nos reunimos en Nicaragua con los delegados de los nueve países contrapartes del SCC para analizar cómo elaborar el proyecto con la equidad de género como elemento central. En América Latina las mujeres tienen una participación muy fuerte en el desarrollo del cooperativismo, por eso en el encuentro participan el Programa de Vivienda y Hábitat y el Programa de Equidad y Género del SCC”.

Indicó que en su país, Uruguay, mediante el modelo cooperativo ya han sido construidas 22 mil viviendas y recalcó que las personas que toman parte en estos proyectos no solo adquieren una casa sino también “aprenden a desarrollar la solidaridad extrema entre las familias”. “El proceso no termina con la construcción de viviendas, es el inicio del desarrollo social más integral”.

Perspectiva de género como eje transversal

Licda. Linn Lukschandl, Coordinadora del Programa Regional de Género del SCC.
Para Linn Lukschandl, Coordinadora del Programa Regional de Género del SCC, la perspectiva del género es de vital importancia para todos los ámbitos. “El SCC atiende cuatro programas fuertes: Desarrollo Rural, Vivienda y Hábitat, Equidad y Género y la Participación Democrática. La mayor injusticia en el mundo radica en la brecha entre hombres y mujeres. Nuestro objetivo general consiste en cambiar las estructuras y las culturas que les impiden a mujeres combatir su propia pobreza. Esto tiene que ver con sus necesidades inmediatas y las estratégicas; lo inmediato es lo que las personas describen como proyección económica, educación, viviendas y alimentación”.

“Las estratégicas tienen que ver con la participación democrática y acceso de las mujeres a la toma de decisiones”.

Fue muy categórica al proclamar que la perspectiva de género sirve como una prueba de fuego para medir cuán democrática es una sociedad. “No podemos hablar de democracia cuando sigue imperando el poder masculino y el 80% de los legisladores y funcionarios son hombres. No podemos aceptar esta situación como algo natural, debemos pensar qué haremos al respecto y actuar en consecuencia”.

Precisó que el SCC no concibe la cooperación como caridad y disiente del enfoque asistencialista. “Por eso consideramos que la asociatividad es fundamental y trabajamos solo con personas organizadas, para ayudarles a desarrollar su potencial”.

“Las cooperativas son una solución estratégica”

Lic. Miguel González,
El Lic. Miguel González, Director de CEPRODEL, contraparte del SCC en Nicaragua para el Programa de Vivienda y Hábitat, la ayuda que brinda el centro “ya ha tenido una incidencia favorable, sobre todo en los proyectos habitacionales que han favorecido más a las mujeres, dado que ellas se han involucrado más en la gestión y la construcción”.

“En la actualidad estamos construyendo con tres cooperativas 82 viviendas: 36 en Pochocuape, 10 en Mateare y 36 en León; el 80% de las socias son mujeres. Entonces, es muy importante establecer una estrategia para que ellas tengan participación directa en el diseño y la construcción de las casas. Hay que definir cuáles son las mejores horas para que ellas vayan a trabajar en la construcción y para organizar las reuniones, porque las mujeres están a cargo de las tareas domésticas, atienden a sus familias y no tienen la misma disponibilidad de tiempo que los varones. Con todo y su doble jornada, ellas laboran unas 24 horas semanales en la construcción: arman los bloques, doblan el hierro, hacen las mezclas del cemento...”.

“El encuentro Democratización Institucional con Enfoque de Género y sus Contrapartes del Programa Regional de Vivienda y Hábitat del SCC nos permitió conocer las experiencias de las mujeres brasileñas, bolivianas y uruguayas. Por ejemplo, estas últimas tienen ya más de 35 años de contar con una Ley de Viviendas y con este modelo de cooperativas, ya han pasado por muchas experiencias que algunos de nosotros estamos viviendo ahora. Creo que el intercambio contribuye al desarrollo de un modelo donde las mujeres tengan un rol más protagónico. Además, pienso que Nicaragua también tiene experiencias positivas que compartir con los demás. Estoy convencido de que en nuestro país las cooperativas son una solución estratégica para la construcción de viviendas dignas y baratas”.

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