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| Lic. Alfredo Alaniz, Director Ejecutivo de ASOMIF. | ||
“Para evaluar el impacto social de nuestra labor necesitamos contar con herramientas de medición, pero el problema que existía antes era que los estudios de impacto eran sumamente costosos. Entonces, lo que se pretende hacer a través de las microfinancieras es desarrollar un sistema de bajo costo que pueda arrojar los mismos resultados de medición de impacto y establecer indicadores de desempeño social que permitan determinar quién está haciendo mejor el trabajo de la lucha contra la pobreza”.
Escogidos por su excelencia
“Actualmente estamos ejecutando un programa de tres años para diseñar el sistema de gestión de desempeño social, estamos en la etapa de validar la guía de autoevaluación de las instituciones. La etapa final será de la elaboración de los indicadores de desempeño social que tienen que ser consensuados a nivel de Centroamérica y, de ser posible, de Latinoamérica. La aspiración nuestra es llegar a una decena de indicadores básicos que sean validos para todo el continente”.
“Nicaragua y Perú fueron escogidos para llevar a cabo esta tarea precisamente porque sus redes de microfinanzas han mostrado una mayor excelencia. El fenómeno del desarrollo de las microfinanzas en nuestro país ha llamado la atención a escala mundial, y aquí recibimos muchas misiones que nos visitan para conocer cómo estamos haciendo las cosas. ASOMIF se ha distinguido como una red de una elevada excelencia, al igual que el Consorcio de Organizaciones Privadas de promoción y Desarrollo de la Micro y Pequeña Empresa (COPEME) de Perú, otro organismo que está participando en el proyecto”.
“En el futuro vamos a compartir los resultados de las investigaciones para el desarrollo del sistema en cada una de las regiones, América del Sur y América Central, y consensuar los indicadores válidos para toda Latinoamérica. Los días 7, 8 y 9 de noviembre, se realizó en Panamá un seminario regional precisamente para diseñar la estrategia de implementación del sistema a escala centroamericana”.
Un universo muy diverso
¿Cuántas microfinancieras están operando en Nicaragua?
Somos 19 agremiadas en ASOMIF, porque hay unas que han salido porque se habían convertido en instituciones reguladas. Esperamos que regresen ahora que ya hicimos la reforma de estatutos y podrán formar parte de la asociación las sociedades anónimas, las instituciones reguladas y demás.
Hay unas siete organizaciones no gubernamentales con un nivel de importancia que no se han afiliado a ASOMIF porque muchas de ellas pertenecen a redes de iglesias. Entonces, lo que hay en Nicaragua son como sucursales, y los procesos de decisión son muy complejos, porque se toman fuera del país.
También hay varias sociedades anónimas, como casas de préstamos, que ejercen funciones similares a las de una microfinanciera, pero son privadas y con fines de lucro. De esas unas siete son importantes debido a su número de clientes, con carteras que pueden ir desde 500 mil dólares hasta unos seis millones de dólares.
¿Cuántos recursos líquidos manejan las microfinanzas en el país?
ASOMIF mueve unos 200 millones de dólares, y las financieras reguladas, entre el Banco ProCredit, FINDESA y FAMA, pueden estar moviendo unos 150 millones adicionales. Sumado al resto estaríamos hablando de unos 400 millones de dólares en total.
En la red de ASOMIF tenemos 330 mil clientes, y las otras instituciones podrían tener alrededor de 200 mil clientes anuales. Suman casi medio millón de personas. Poner en peligro este sistema tendría un impacto social devastador.
¿A qué tipo de clientes benefician?
Es un universo muy diverso, tan diverso como las actividades que se desarrollan en el campo y la ciudad.
¿Qué hacen las microfinancieras para desarrollar las capacidades emprendedoras de sus clientes?
Hay algunas instituciones que tienen programas de emprendedores, y queremos impulsar este asunto como gremio a partir del próximo año.
No solamente en Nicaragua sino en el mundo entero, la gran mayoría de los pequeños negocios se mueren en los primeros dos años, por eso las instituciones financieras por lo general piden como requisito que el prestatario tenga dos años de existencia. Entonces, los programas de emprendedores pretenden reducir esta “mortalidad” mejorando la formulación de los proyectos y aumentando las posibilidades de éxito.
Hay organizaciones que se dedican a este tema, como, por ejemplo, Idee su Empresa o el Instituto Nicaragüense de Desarrollo (INDE); son iniciativas que han tenido un gran éxito pero, a mi juicio, necesitan de un acompañamiento más integral.
¿Qué factores determinan si una persona es sujeta de crédito?
Más que el nivel de ingresos, es la actitud. Cualquiera puede ver en los semáforos la diferencia entre alguien que está pidiendo limosna y el que anda vendiendo agua helada. Son actitudes distintas ante la vida. Uno puede con toda seguridad financiar a una vendedora de agua, esa no es una persona vaga u holgazana, es sujeta de crédito porque trabaja de sol a sol y tiene una capacidad de pago.
Tenemos los 330 mil clientes y 330 mil historias que contar. Cada cliente es una historia distinta del coraje, del esfuerzo de no darse por vencidos en la vida. Tener acceso a un financiamiento les permite realizar su sueño con una semilla, cambiar sus vidas salir de la pobreza. Uno puede ver como se van desarrollando los negocios; comienzan en la casa, y a los dos a tres años crecen y alquilan un local. Es admirable lo que puede hacer uno cuando le dan la oportunidad de salir adelante.



