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| Néstor Avendaño, economista. | ||
Según el criterio de Avendaño, el principal reto del país es hacerle frente al incremento de los precios del petróleo. “La única sugerencia es el ahorro del combustible y de la energía eléctrica. Pero en esa tarea de propiciar una campaña nacional de ahorro deberían de tener corresponsabilidad las empresas trasnacionales que comercializan los hidrocarburos, las generadoras y la distribuidora de energía”.
En cuanto a la escasez de granos básicos, considera que esta podría ser contrarrestada si el Estado reasumiera su acopio, función que le quitó el Fondo Monetario Internacional. “Cuando la Empresa Nicaragüense de Alimentos Básicos (ENABAS) fue privatizada, nadie asumió la tarea del acopio de granos básicos, y así como el Presidente de la República, Daniel Ortega, ha impulsado el establecimiento de la Banca de Fomento para dinamizar el crecimiento económico a través de la concesión de préstamos a bajas tasas de interés a campesinos y microempresas, sería adecuado que también reactive a ENABAS, con el propósito de que regule los precios cuando haya escasez. Regular precios no significa fijarlos; si ENABAS hubiese tenido inventario hubiera sacado rápidamente al mercado los granos acopiados y los precios se hubieran normalizado”.
Atrasos y discrepancias
El experto no cree que las instancias gubernamentales están ocultando la información sobre la economía del país, pero critica el hecho que haya demora en la divulgación de datos: “Por ejemplo, para finales de noviembre el balance del Gobierno Central en la página web todavía está a junio; también se observa un severo atraso en la publicación de las cifras fiscales. El desfase de la información oficial provoca más dudas; en cambio, la publicación oportuna sería una señal positiva de que el Gobierno desea eliminar incertidumbre económica”.
Ignora por qué la decisión de la Contraloría General de la República, sobre la ilegalidad de los certificados negociables de inversión (CENI), no ha tenido repercusión en las políticas del Ejecutivo: “Invité al presidente Ortega a que ordene al procurador Hernán Estrada llevar la denuncia de nulidad de la emisión de los CENI a los juzgados; por qué no lo hacen eso habría que preguntarle al Primer Mandatario”.
Señaló que hay una discrepancia a la hora de medir el desempleo: “El Banco Central de Nicaragua dice que la tasa de desempleo abierto es alrededor del 5%, pero este dato obedece a que solo hace una encuesta en noviembre de cada año, cuando el ciclo agrícola está en su apogeo. Recomiendo a las autoridades técnicas hacer dos encuestas, una en junio y otra en noviembre, para sacar un ponderado anual”.
“Estimo que el desempleo abierto en Nicaragua alcanza el 12% de la población económicamente activa (PEA), pero aquí hay un problema mucho más grave: el 40% de la PEA está subempleada. Además, el 63% de la economía nicaragüense es informal, o sea, con puestos de trabajo precarios, sin acceso a la seguridad social y con poca educación técnica de las personas que los ocupan. Para reducir la pobreza en Nicaragua hay que comenzar a reducir la informalidad del mercado laboral”.
“El gasto social ha sido bastante marginal”
Avendaño no quiere crear falsas expectativas y dice sin rodeos que a Nicaragua la espera un futuro difícil: “Las voluntades políticas entran en contradicción con las promesas y programas económicos. Esperemos que el presidente Ortega reaccione y cumpla lo que él prometió: revisar todos los ilícitos en el manejo del presupuesto público, privilegiar el gasto social para comenzar a pagar una gran deuda social al 80% de la población. Hasta ahora, el gasto social ha sido bastante marginal en términos presupuestarios; por ejemplo, se capitalizó con dos millones al Banco de Fomento y se asignaron seis millones de dólares para la reconstrucción de Bilwi. Son cifras escuálidas si las comparamos con 300 millones de dólares destinados para el pago de la deuda gubernamental. Si esta tendencia se mantiene igual en los próximos años, el Gobierno del señor Ortega será bastante similar al del Ing. Enrique Bolaños”.
“Es posible que en el 2008 los precios sigan subiendo, Hugo Chávez dijo que el barril de petróleo va a estar a 200 dólares si Estados Unidos invade a Irán o Venezuela, pero es muy arriesgado hacer pronósticos para un mercado tal incierto como el petrolero. En todo caso, no espero que en Nicaragua el próximo año haya un crecimiento mayor del 4%”.
Reforma tributaria y la banca
Con respecto a las reformas tributarias, Avendaño señaló que el Gobierno ya anunció su realización, “pero no ha dado señal alguna de cómo van a ser, solamente ha dicho que va a eliminar la mayor parte de exoneraciones y exenciones tributarias”.
En cuanto a las tasas de interés del sistema financiero nacional, indicó que aquí nunca han facilitado el crecimiento económico y no son competitivas en el mercado centroamericano, “por eso muchos empresarios prefieren trabajar con instituciones bancarias de Panamá y El Salvador que manejan tasas más bajas”.
“El 75% de la deuda en el sistema financiero nacional está entre la familia, o sea en préstamos hipotecarios y personales, tarjetas de crédito y el sector comercial. Apenas el 25% de préstamos se concentra en productores y además, privilegian a los que se dedican a la exportación. Aquellos que producen para el mercado interno están fuera de las prioridades de la banca nacional”, agregó.


