Edición 542 del 30 de Junio al 6 de Julio del 2008



Nasere Habed López:

“El sistema educativo ha matado la creatividad a los alumnos”

Angie Aguirre Bonilla

La baja calidad de nuestro sistema educativo es de sobra conocido. Lo importante es encontrar alternativas. Al respecto el destacado psicólogo y profesor Nasere Habed López, graduado en la Universidad de Chile y fundador de la Escuela de Ciencias de la Educación de la UNAN y de la Facultad de Humanidades de la UCA, señala que no hay soluciones fáciles pero cree que es posible recuperar la calidad perdida.

Habed López, ha escrito sobre la ética, urbanidad, moral y cívica, sobre las buenas costumbres, la amistad y temas educativos, durante varias décadas y apuesta por la educación, como pieza clave para el desarrollo de nuestro país.

“Nuestro sistema educativo hace 30 años era excelente; sin embargo, desde esa fecha para acá tanto el nivel de calidad en la enseñanza como en el aprendizaje se ha venido deteriorando. Antes los centros de estudios de primaria, secundaria y universidad, al igual que sus docentes, brillaban por su calidad. La Facultad de Medicina de la UNAN de León gozaba de fama regional por la calidad en su enseñanza, tanto así, que estudiantes de otros países de Centroamérica –Costa Rica, Honduras, El Salvador– venían a Nicaragua a estudiar allí”.

El profesor Habed recalcó que antes era un gran mérito ser bachiller. “Toda aquella persona que terminaba su bachillerato era considerada muy preparada. Era todavía más prestigioso haber concluido sus estudios universitarios en cualquier carrera porque en aquella época todas las carreras eran de excelente calidad de la enseñanza, que no era un mérito exclusivamente de los maestros sino también de los estudiantes”.

Estudiantes desmotivados e inescrupulosos

El estudiante de hace 30 ó 40 años, recordó Habed, era muy responsable, dedicado y motivado, y contaba en este proceso con el apoyo y guía de sus padres, quienes eran bastante exigentes con los rendimientos académicos de sus hijos. “Hoy el estudiante está absorto en otro tipo de intereses que no tienen nada que ver con el estudio. Lo que quiere es aprobar como sea, copiándose o comprando notas, pues, según él, lo importante es pasar, aunque no sepa nada”.

La auténtica motivación por prepararse bien se perdió. “Hoy el estudiante está distraído por el placer inmediato, por ir a vagar, a bailar”. Y así como se perdió la calidad del estudiante, dijo Habed, desapareció la calidad del maestro. “En el proceso educativo, que consta de dos elementos, enseñanza y aprendizaje, es vital que éstos trabajen de manera conjunta para producir como resultado una calidad educativa. Una deficiente enseñanza por parte de los maestros y un deficiente aprendizaje por parte de los alumnos producen como resultado una baja calidad educativa dentro del sistema nacional educativo”.

Metodología y ética

Para elevar la calidad de la educación en Nicaragua, Habed recomienda lo siguiente: “Es necesario iniciar una campaña a gran escala de capacitación del magisterio en ciencias y en metodología de la enseñanza. Con los alumnos tenemos que hacer un esfuerzo tremendo para elevar su conciencia ética, es decir, la calidad de los valores como la responsabilidad, la dedicación al estudio, la honestidad, la aspiración a la superación personal, el amor a la patria...”.

Para desarrollar esa conciencia por medio de la enseñanza Habed considera necesario el trabajo en conjunto entre la comunidad educativa y los padres de familia. “Hay que hacerlos ver a los padres la importancia de darles seguimiento a los estudios de sus hijos, hacer un mejor control de las calificaciones, brindarles una mejor orientación en la vida... Parece una broma pero hay padres de familias a quienes no les interesa saber cómo están las calificaciones de su hijo en el colegio, cómo se siente, si está motivado en sus estudios o perdió el interés por el aprendizaje, etcétera”.

Análisis versus memorización

¿Cuál es uno el talón de Aquiles que existe en la metodología de la enseñanza?

En el proceso de la enseñanza hay dos elementos básicos: el conocimiento o preparación científica por parte del maestro y la didáctica de la enseñanza. Tomemos como ejemplo el caso de las Matemáticas, donde existen mayores problemas. Para que haya buena enseñanza se necesita que el profesor domine bien tanto la materia como la metodología de impartirla.

He observado que muchos profesores enseñan Matemáticas haciendo al estudiante memorizar un sinnúmero de fórmulas, lo cual lo convierte a la larga en un aprendiz memorizador. Ese no es el objeto. El filosofo griego Sócrates nos enseña a los maestros y a todos los seres humanos que educar es enseñar a pensar. No es repetir como loro, es desarrollar nuestra capacidad de analizar y de desarrollar nuestra propia iniciativa.

Si hacemos una encuesta en las empresas muchos empresarios dirán que el joven profesional que están contratando prácticamente hay que llevarle de la mano y decirle qué hacer, porque no tiene iniciativa. El nicaragüense por naturaleza es inteligente y creativo, pero el sistema educativo actual le ha matado esa creatividad porque sólo le han enseñado a reproducir fórmulas. Con esto no quiero decir que todos los profesores enseñan así, hay sus excepciones honrosas de maestros brillantes.

Lumbreras

¿Recuerda usted a aquellos profesores que enaltecieron la educación en nuestro país?

Había muchos. Los que se me vienen a la mente son la educadora de generaciones, nacida en Juigalpa, doña Josefa Toledo de Aguerri (1866-1962). Doña Josefa, mejor conocida como doña Chepita, graduada del Colegio de Señoritas de Granada, es considerada como la forjadora de la pedagogía moderna de Nicaragua. En 1950 fue homenajeada con la entrega del reconocimiento continental Mujer de las Américas, convirtiéndose en la única nicaragüense merecedora de este honor.

Otro ilustre educador es el profesor Miguel Ramírez Goyena (1857-1927), considerado el científico leonés más prominente que ha producido nuestro país. Contribuyó a innovar la educación de fines de siglo XIX. Fue director del Instituto Nacional Central y se destacó en los campos de la física, la química y las matemáticas.

El maestro Gabriel Morales (1819-1888) nació en un hogar humilde y con muchas carencias. En 1838, a la edad de 19 años, fundó la primera escuela pública en la Villa de Managua y se entregó con amor a la enseñanza. Vivió siempre dedicado al magisterio, con una abnegación realmente rara, cuya retribución, escasa en aquella fecha, no pasaba de 20 pesos, a pesar de que el número de alumnos que atendía superaba los 200.

La profesora Ofelia Morales Gutiérrez (1915-2003), nacida en Managua, egresó de la Escuela Normal de Institutoras de la Divina Pastora y concluyó su bachillerato en el Miguel Ramírez Goyena. Trabajó 43 años como maestra, pero los últimos 33 años los dedicó a la Escuela Luisa de Marillac en la capital. Morales fue fundadora de la Federación Sindical de Maestros, y en carácter de presidenta de esta organización dirigió la primera huelga en 1952, logrando un aumento salarial para el gremio.

Califica la falta de ideales como un problema psicológico

¿Cuáles son los problemas psicológicos que más se acentúan en la juventud?

Diría que el principal es la falta de ideales. En la época de la revolución, muchos jóvenes estaban llenos de ideales, como, por ejemplo, el amor por la vida, el amor patriótico y el amor por el pueblo, entre otros. Equivocada o no, aquella juventud tenía ideales y luchó por ellos. Un ejemplo de esos ideales hermosos fueron las campañas de alfabetización liderada por más de 100 mil muchachos y muchachas con un gran amor a la enseñanza, a sus hermanos de menores oportunidades.

En cambio, la juventud de hoy está vacía de ideales. Hoy los jóvenes están pensando en que hay que gozar la vida lo más que se pueda. Muchos están metidos en problemas de droga, de violencia, de pandillas. Se proponen conseguir un puesto de trabajo a través de amiguismo o compadrazgo, y no por sus propio mérito o esfuerzo. La juventud de hoy vemos que no tiene ideales de perfeccionamiento, de desarrollo, de amor a la Patria. Todos esos ideales se han perdido y hay que comenzar a unir esfuerzos desde los colegios y con la ayuda de los padres de familias para tratar de recuperar esos ideales. De esa manera podremos salir de la pobreza en que está sumido el país.


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